De la Objetividad a la Imaginación:
La Evolución del Pensamiento Científico
Por Adith Gómez Gómez*
Abril, 2025
La historia de la filosofía de la ciencia es extensa. Al acercarnos a ella, nuestros cimentos investigativos sufren una especie de desajuste, pues se observa la existencia de una pluralidad de posturas sobre cómo debe llevarse a cabo la reflexión acerca del quehacer científico, lo que nos permite reflexionar sobre la evolución del pensamiento y su a vez, comprender que no existe una sola manera de analizar un hecho.
La tradición investigativa ha mostrado la tendencia a la linealidad del conocimiento para describir los fenómenos del mundo y, como todos conocemos, la comprobación ha constituido el eje fundamental del método científico. No obstante, y a pesar de que el positivismo ha dominado el ámbito científico, la historia de la filosofía de la ciencia nos muestra cómo algunos aportes han mirado más allá de la apariencia física de las cosas y han ido incorporando otros elementos que también forman parte del ejercicio científico, como lo es la imaginación.
En este sentido, es pertinente que la tradición filosófica francesa se ha caracterizado por ser disruptiva y cuestionadora. Así se presenta la obra de Gastón Bachelard (filósofo de orígenes humildes y catedrático universitario en Francia, desde 1930 hasta 1954), la cual constituye un giro en el pensamiento científico occidental, al concebir su naturaleza como dinámica y cambiante, compuesta por la imaginación, la ensoñación y la imagen, la cual se asume como centro del proceso.
Desde la mirada de este autor, la ciencia no solo es objetiva, sino que también puede poseer ciertas tintas de subjetividad. De modo tal que la verdad no debe asumirse como absoluta, sino como un elemento que se encuentra en una constante evolución. El autor distingue en su teoría dos factores que explican a la perfección el dinamismo implícito en el conocimiento científico: las nociones de obstáculo y ruptura epistemológica. Lo anterior se puede materializar en un hecho científico actual como lo es el descubrimiento de la plasticidad cerebral, la cual se creía que desaparecía en la edad adulta (obstáculo epistemológico), pero que, gracias a los avances en técnicas de neuroimagen, se pudo comprobar que el cerebro es capaz de regenerarse y de establecer conexiones nuevas asociadas a las experiencias de aprendizaje, en cualquier edad (ruptura epistemológica).
Los aportes realizados por este autor, nos invitan a interpretar la realidad de una manera más amplia, y a la ciencia como un elemento que debe ser sometido a constante reflexión y construcción. Si hay una cualidad que tenemos los seres humanos, es la capacidad de ser creativos y curiosos. La imaginación no solo nos facilita el proceso creativo, sino que nos alimenta el deseo de encontrar respuestas a aquellas interrogantes que como humanidad aún no hemos hallado, lo que resulta en la capacidad de cuestionar el mundo que nos rodea, sus verdades, sus historias y sus mitos.
La perspectiva de Bachelard ha generado cambios paradigmáticos y ha influido en la emergencia de teorías que han abrazado la complejidad como explicación a los fenómenos de la realidad. En conclusión, la obra de Bachelard constituye un significativo aporte a la filosofía de la ciencia y a otros campos relacionados con las humanidades en general.
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Referencias
* Gomez, María J. (2015). Bachelard: Ciencia y Ensoñación. Universidad de Valladolid, España.